18 de diciembre de 2008

Casavella, Francisco

Ayer falleció a la edad de 45 años Francisco Casavella.

7 de diciembre de 2008

Gotas de Amézaga

Dos muestras de la poesía de Luis Amézaga extraídas de su excelente libro El gotero:

Contemplo una escena en la calle
mientras evoco otra escena.

Escucho una melodía en mi sillón favorito
mientras evoco otra melodía.

Un animal así, nunca puede ser feliz.

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Dices que me amas
Dudo

Me tocas
Y sé que es cierto.

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No se lo pierdan, es fácil de encontrar, justo al doblar la esquina:
http://issuu.com/andalocio/docs/el_gotero_por_luis_am_zaga

18 de noviembre de 2008

La lucha




La poesia

Dagli albori del secolo si discute
se la poesia sia dentro o fuori:
Dapprima vinse el dentro, poi contrattaccò duramente
il fuori e dopo anni si addivenne a un forfait
che non podrà durare perché il fuori
è armato fino ai denti.


Eugenio Montale

17 de noviembre de 2008

Mi yo-yó

Mi Yo es una inflación
inflamación de landres trituradas
mi mayúsculo yo
mi Yo con sus tripas alquímicas
vomita sulfúricas guirnaldas amarillas
que sólo son un ornamento de un lamento
esculpe sentimientos con edulcorados detritos intestinales
mientras rumia yerbas primaverales
que regurgita en teorías siderales

mi Yo con sus químicas sustancias cerebrales
sueña,
imagina
piensa,

piensa en otros corazones como si fueran balones,
muñecas hinchables y otras idealizaciones
quinielas, aficiones, religiones de un rito que me endiosa,
imagina autómatas girasoles
ignorantes de las nubes siguiendo mis pasos y mis besos
caracoles domados que agradecidos lamen
el rastro de babas que he venido soltando
sueña con piadosas orgánicas células fotovoltaicas
que aprovechan la energía de mi mezquino corazón
con polillas adorables que atraídas por mi luz crepitan
y después arden

(Sí, mi Yo le hace flacos favores a mi humilde iris)

Mi Yo es un hermoso yo-yo
que nada vale,
sin la cuerda que de él tira
sin la mano que lo juega,
sin que cualquier otro sea
en el parque donde juega,
mi mayúsculo yo es un ruin
si sabe nada
si nada aprende
de la ciudad que vive a la sombra de Caín.

15 de noviembre de 2008

La red de las palabras

Todos cuentan historias, todos contamos historias,
-eso pienso,
con palabras,
con las palabras que cuentan historias,
los número, en cambio, se cuentan, como se cantan
las historias que cuentan las historias de otras palabras,
que otros dejaron, que otros cantaron,
con la música de los números que otros contaron,
que otros tocaron mientras unos cantaban las historias de sus padres,
después de que sus abuelos mataran el tiempo relatando cuentos a los nietos
que mató alguna guerra u otra desgracia
que los dejó sin memoria,
sin palabras
y sin historias que contar con las palabras que nunca podrán pensar.
Todos cuentan historias
-eso pensaba
con palabras
con las palabras que piensan cómo se cuentan historias
las de cada uno
no las de todos
que éstas no hay sujeto que las piense ni dios que se las crea,
que aquellas sólo en la ceniza duran y sólo la extinción es persistencia.*

* “ma una storia non dura che nella cenere
e persistenza è solo l’estinzione”.
Versos extraídos del poema Pequeño testamento, de Eugenio Montale

12 de noviembre de 2008

I (Un cierto autorretrato siciliano)

Si al menos hubiera habido una sombra, tal vez encontraría un contorno,
pero no ...
Era una mañana siciliana de finales del verano,
con su cielo azul, y su sol de membrillo,
era un reflejo malvado de columnas de mármol,
de olivos plateados,
y la tierra de arena de su suelo canela,
fue después de una noche con cena:
insalata di rucola
spagetti alle sarde
“e per bere? un nero d’Avola”;

estaba en una colina, consagrada por un templo
que no fue consagrado a dios ni diosa, porque nunca fue acabado,
porque muchas, continuas y costosas fueron las guerras de Segesta;
sólo en mis gafas oscuras rebota el eco de infinitas columnas,
ahora lo veo,
seis por catorce, seis más doce más doce más seis,
igual a treintayseis: los números sirven para contar
y también para cantar; eso lo supo ya Pitágoras;
sólo por un momento mi emborronada memoria,
como en un sueño pesado, siente el brillo de los cascos,
el restallar de los látigos, y el golpeo de corazas,
de dos ejércitos tronantes un grito que recorre,
valle arriba valle abajo, todo el campo de batalla,
y el templo los ve pasar como ve pasar al viento,
impasible e imperfecto, insatisfecho y eterno;

es el arte del ritmo, de una cierta mirada, de la mano paciente
de memoria impaciente, el que crea el paisaje;

del lugar nombrado, “el espacio en que leemos el tiempo”;

¿no señalan los signos inscritos siempre hacia fuera?

Como palabras que celadas en la boca oímos,
de igual modo discernimos la hora feliz de la melancolía,
en el cuerpo del amante, en el consejo gratuito de nuestro enemigo,
así también intuimos la unión del cielo y de la tierra
en un templo de la antigüedad vacío,
como acariciamos ignotos recuerdos
en el ramo de flores a la vera de un río,
o en la bella moneda que lanzada por Otro
voló por el aire con destellos de azar,
y en ausencia de cambio, o de su precio,
ignoramos a veces el juego que nos juega
con su cara y su cruz, su canto y su misterio.

Intro

Si al menos hubiera hielo, quizás sabría cómo romperlo,
pero no ...
Hay algunas palabras de perfil, suyas y mía,
y una foto face to face, mías y suya,
de tal ignorancia inútil
este deseo de borrarla, nada nuevo;
de su rostro, un semblante
que sea alma conocida,
de sus ojos, un reflejo, una mirada
que viva afuera del espejo de otra duda;
de sus manos y las mías, un vis a vis,
y luego un baile, tal vez una caricia y un poema cada día
que pulverice una pesada certeza de tenerla,
que nos saque del tiempo, o nos invente otra vida.

9 de mayo de 2008

Contracorriente

[Del Testimonio de Yarfoz, de Rafael Sánchez Ferlosio]

"Estando impulsada por el descendente fluir de la corriente, tenía su girar vuelto aguas arriba, como si pretendiese ser como la memoria hecha sensible, remontando al igual que ella el curso de las aguas discurridas, señalando el sentido que vuelve hacia el origen, el agua que retorna al manantial."