
Foto: Vista de Gante
La palabras que salieron de tu boca
resbalan por mi mente como coros en un réquiem de Fauré,
(muy a pesar del frío
la escarcha
del ovillo de cera crecido en mi oído,
la rabia
del odio en el tiempo dormido,
la música
del alambre de péndulo oscilante
de espantapájaros de pvc roído)
desmigadas entre sábanas de las noches de Palermo con un hilo de voz picante,
en un Gante de cervezas y tabernas desleídas, tus palabras,
en el humo de un cigarro son acróbatas que cuelgan de las riendas de un columpio
que nos mece y nos lanza y nos sube en casi ecos,
en un vaivén de apenas esfuerzos que se quiebran y se esconden tras espejos
que en un último desliz se rompen.